Dermatoscopia para la detección temprana del cáncer de piel

La dermatoscopía es una herramienta relativamente nueva en la práctica de la dermatología y una palabra e instrumento que casi ningún paciente e incluso médicos de otras especialidades han visto o conocen.

Es una técnica de diagnóstico no invasiva que nos permite examinar diversas lesiones por medio de la incidencia de luz directa con un instrumento compuesto por un sistema de lentes y luz especializada con el que se logra que la capa más superficial de la piel (estrato córneo) se vuelva traslúcida y se puedan observas estructuras que están en las capas más profundas de la piel (epidermis, unión dermoepidérmica y dermis) que no se pueden apreciar a simple vista.

Es una herramienta muy útil en manos de un dermatólogo entrenado en su uso, es un aparato pequeño como del tamaño de una cámara fotográfica, portátil, con el que se puede hacer un examen rápido, no doloroso y no invasivo de las lesiones de la piel en el consultorio. El dermatólogo únicamente coloca el aparato sobre la lesión a analizar y observa, además se pueden documentar las imágenes por medio de fotografías para analizar el cambio de las lesiones a través del tiempo.

¿Qué significa esto para nuestros pacientes?

Para los pacientes que tienen muchos lunares, un lunar o mancha nueva de reciente aparición, un lunar antiguo que de repente cambio de tamaño, forma o color, o un paciente que simplemente tiene un lunar o lesión que le cause preocupación porque no le gusta, porque le incomoda, porque tienen miedo por antecedentes de cáncer en la familia o simplemente porque sí; es una gran ventaja porque el dermatólogo puede hacer una observación más detallada y profunda de esa lesión y determinar si es necesario quitarla o no, si hay que mantenerla en observación o si definitivamente es algo que no debe preocuparnos. Esto podemos determinarlo en lesiones tan pequeñas como de 1 mm, lo cual ha venido a revolucionar el diagnóstico del cáncer de piel y ha permitido que podamos detectar el cáncer en etapas mucho más tempranas que en el pasado.

Cuando no existía la dermatoscopia el diagnóstico de cáncer de piel se hacía de forma tardía en muchos casos, cuando las lesiones ya eran muy grandes y ya se habían extendido en la profundidad de la piel e incluso a otros órganos, con el dermatoscopio podemos hacer el diagnóstico de lesiones sospechosas mucho más temprano para así tomar una biopsia o quitar por completo esa lesión.

Si eres un paciente con múltiples lunares, lunares que han cambiado su apariencia o tamaño, lunares de reciente aparición o tienes antecedentes de cáncer de piel en tu familia, debes acudir periódicamente al dermatólogo, por lo menos una vez al año para la revisión sistémica de tus lunares por medio del dermatoscopio.

 Además nunca se debe dejar de lado la protección solar como una forma de prevenir el cáncer de piel, usando protector solar todos los días, reaplicándolo cada 4 horas y protegiéndonos además con medios físicos como sombrero, sombrilla y gafas de sol.

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